Cáncer de próstata
El cáncer de próstata es el tumor maligno más frecuente en varones, afectando a 1 de cada 9 hombres a lo largo de su vida. Además es la tercera causa de mortalidad por cáncer en varones, después del cáncer de pulmón y colon.
Lo habitual es que esta enfermedad no provoque síntomas y sea detectada por una elevación de PSA (antígeno prostático específico) en una analítica de sangre rutinaria. En algunos casos, puede provocar dificultad para orinar, urgencia y aumento de la frecuencia miccional, sangre en la orina o el semen…
La sospecha inicial de cáncer de próstata viene dada por el aumento de PSA y/o un tacto rectal anormal. En este punto, lo aconsejable es realizar una biopsia de próstata, que consiste en recoger mínimos fragmentos de tejido prostático para analizarlos al microscopio en busca de células tumorales.
Si se confirma que existe cáncer de próstata, realizamos un estadiaje para determinar la extensión local y a distancia de la enfermedad, ya que el tratamiento de cada paciente es individualizado.
La mayoría de los tumores de próstata son localizados en el momento del diagnóstico, y nuestra intención es curarlo de forma definitiva ya sea con cirugía o radioterapia. En casos seleccionados de muy bajo riesgo se puede realizar una vigilancia activa que consiste en no hacer ningún tratamiento activo hasta que el tumor progrese.
La prueba fundamental para el estadiaje local es la Resonancia magnética de próstata, en nuestro centro la realizamos siempre para decidir el tratamiento más adecuado para cada paciente. En los pacientes que decidan operarse, nos ofrece un mapa quirúrgico para poder extirpar la próstata preservando los nervios y la vascularización que se encargan de las erecciones y la continencia urinaria.
En casos de tumores de alto riesgo pueden necesitarse otras pruebas como TAC abdominal, Gammagrafía ósea, PET colina, etc, para completar el estadiaje.
Hoy en día, la mayoría de los cánceres localizados se curan, y los avanzados o diseminados tienen tasas de supervivencia altas a medio y largo plazo.
Prostatectomía radical con preservación de bandeletas:
La prostatectomía radical (extirpación completa de la próstata y vesículas seminales) es el tratamiento estándar del cáncer de próstata. Sus efectos secundarios más frecuentes son la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil, debido a la lesión de las bandeletas neurovasculares (nervios y arterias implicadas en las erecciones y continencia urinaria).
La preservación de bandeletas es una técnica quirúrgica compleja indicada en cáncer de próstata localizado, que precisa de gran experiencia por parte del cirujano, y que mejora los resultados de continencia y potencia sexual. La Dra Cortegoso es experta en esta técnica, que realiza con excelentes resultados desde hace 7 años.
Cáncer renal
El cáncer de riñón representa el 3% de todos los tumores malignos, y es más frecuente en países occidentales. El diagnóstico suele ser casual, cuando nos realizamos una prueba de imagen por cualquier otro motivo (Ecografía, TAC…).
La mayoría de los tumores renales están localizados cuando los detectamos y su tratamiento es siempre quirúrgico, ya sea extirpando el riñón completo (Nefrectomía radical) o solamente la parte enferma del riñón (Nefrectomía parcial). La tendencia actual es a preservar el riñón siempre que sea posible, ya que se ha demostrado una mayor supervivencia global en estos pacientes.
Ambas técnicas se realizan preferentemente por vía laparoscópica, consiguiendo una recuperación postoperatoria rápida, con mínimas molestias, menor pérdida sanguínea y menos necesidad de transfusión, menor estancia hospitalaria y menos necesidad de analgesia.
Cáncer de vejiga
El cáncer de vejiga es el tumor más frecuente del aparato urinario. Está directamente relacionado con el consumo de tabaco, y es crucial el abandono del mismo si queremos evitar recaídas. El síntoma inicial suele ser la hematuria o presencia de sangre en orina, aunque en ocasiones puede presentarse como aumento de la frecuencia miccional, infección de orina, dolor vesical o dolor lumbar. Es importante consultar al urólogo si se tienen estos síntomas, para valorar la realización de pruebas complementarias como la Ecografía, cistoscopia, citologías de orina…
Si se confirma la presencia de un tumor o pólipo vesical, el tratamiento es la resección por vía endoscópica (a través de la uretra), un procedimiento mínimamente invasivo tras el cual es necesario mantener una sonda en la vejiga hasta que la orina esté clara.
El tumor se analiza en anatomía patológica que nos confirmará si se trata de un tumor superficial (85% de los casos) o infiltrante de músculo (15%). Los tumores superficiales necesitan una vigilancia estrecha con cistoscopia, ya que el riesgo de recaída es muy alto.
Los tumores que infiltran el músculo son muy agresivos y pueden progresar rápidamente e incluso diseminarse a otras partes del cuerpo. Para curarlos es necesario extirpar completamente la vejiga, próstata y ganglios linfáticos pélvicos, en una intervención compleja denominada Cistectomía radical.
Cáncer testicular
Se trata de un tumor poco frecuente (1.5% de los tumores del varón), que aparece con mayor frecuencia en la tercera y cuarta décadas de vida. Los factores de riesgo para padecerlo son: antecedente de criptorquidea (testes no descendidos en la infancia), Sd de Klinefelter, familiares de primer grado afectados e infertilidad.
La tasa de curación es elevada debido al diagnóstico precoz y las diversas terapias disponibles actualmente (cirugía, radioterapia, quimioterapia).
El tratamiento inicial es siempre la orquiectomía (extirpación del testículo afectado) y, dependiendo del estadio y tipo de tumor, posteriormente puede ser necesario realizar terapias adyuvantes.
Cáncer de pene
El cáncer de pene es un tumor muy poco frecuente, que se origina en el tejido de la parte interna del prepucio y el glande.
Algunos factores de riesgo son: infección por VPH (virus del papiloma humano) o verrugas genitales, fimosis e inflamaciones crónicas como balanopostitis o liquen escleroso, higiene deficiente y tabaquismo.
Suele presentarse como una lesión nodular, indurada y en ocasiones ulcerada en el glande. Es fácil confundirlo con una infección, pero no suele mejorar con los tratamientos tópicos habituales.
Tras el diagnóstico inicial se procede a la biopsia o exéresis del tumor, y en ocasiones, a la realización de un TAC para descartar afectación a distancia. Con estos resultados obtendremos un estadiaje preciso y decidiremos el tratamiento adecuado para cada paciente, que puede consistir en ampliación de la resección, linfadenectomía inguinal y/o pélvica, quimioterapia…
Los tumores de pene tienen altas probabilidades de curación si se detectan a tiempo, de ahí la importancia de consultar ante cualquier cambio en el aspecto de la piel o mucosa del pene, supuración, sangrado, etc, para hacer un diagnóstico preciso y precoz.
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